Fantasmas
Son fantasmas que deambulan por la ciudad sofocada
Rostros inexistentes
Huellas que se sumergen en el olvido con cada paso
Voces ahogadas
Ojos encuadrados por la reja individual
Una suma de cárceles andrajosas pidiendo nada
Rumores
Puntos en el universo
Son las ausencias encarnadas en un pedazo de trapo estrangulante
Un nombre en el cruel espacio masculino
que se deshace como la pólvora sin estallido
muertas vivientes cargando sobre sus cabezas una tumba de odio
sin derecho a nacer nunca
sin derecho a pasar por la vida nunca
sin derecho a ser nunca
Fantasmas fuera de la historia
en una batalla sin olor
donde las muertas llevan la boca cosida
los ojos extirpados
los pies machacados
Son el espíritu de la infamia
de la religión que proclama la más blasfema de sus ficciones
el alma de la estupidez humana
la ceguera del fanatismo anodino
Son las cabezas bajo la guillotina de su vestimenta
El miedo hecho sombra moviéndose con el viento del desierto
Miedo a su cuerpo
Miedo a su sexo
Miedo a su distinción
Las otras ellas mujeres perras putas mamas vaginas caderas piernas sangre parto labios carnes leche
gritos de una guerra permanente y universal
callada
metida en una tumba
¡El hombre y sus medidas!
Es como un niño ignorante jugando a cortarle la cola a las lagartijas
Un mediocre imitador de dioses
Un soberano de su propio infierno
Agarrado a su sexo larguirucho
con la mirada fija en su imagen reflejada en el lago
lanza su veneno a la tierra y la conquista
y ríe como el niño con la cola entre las manos
brutal y torpe
temeroso y lleno de sí mismo
El pobre hombre mortal
siempre en juego
en pánico ante el abismo de la cavidad femenina
descontrolado con su arma apuntándole al vacío
disparándole a sus propios fantasmas
que deambulan por la ciudad desértica
cargando una cárcel construida por niños impúdicos
muriendo de vida
domingo, 12 de diciembre de 2010
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